De
todos los dispositivos de seguridad con que la técnica nos depara,
sin duda el más versátil (por sus múltiples aplicaciones),
sencillo (por su fácil manejo), portable (por su escaso peso y volumen)
y económico es la tarjeta, concretamente la adjetivada como inteligente.
Usada originalmente -en el ámbito de la seguridad- como instrumento
de autenticación y control de accesos físicos, devino posteriormente
en un depósito de claves de cifrado y firma digital (clave privada
del usuario) y, ya hoy en día, en el medio más prometedor
de ejecución de la firma digital, lo que la hará transformarse
en poco tiempo en el correlato de la pluma o bolígrafo para la realización
de la firma autógrafa. Prueba de ello, es la presencia creciente
de lectores de tarjetas en los ordenadores personales, sean empresariales
o domésticos, crecimiento, por cierto, que se verá acompasado
con la paulatina extinción de los lectores de disquetes, relegados
por Internet y por los dispositivos ópticos de almacenamiento de
datos.
Lo primero a destacar en el libro que nos ocupa, es que la obra no trata
sobre aquellos aspectos de seguridad que se han visto o se ven influenciados
por las tarjetas, sino de estas últimas. No obstante lo cual, no
parece estrambótica su recensión en esta sección, dada
la importancia de las tarjetas en la seguridad de la información,
lo que hace obligado para numerosos profesionales de esta materia el familiarizarse
con estos instrumentos. Por esto último, debemos celebrar la publicación
que ahora reseñamos, única en su género, al menos en
lo que nos consta, en nuestra lengua.
La obra se extiende a lo largo de más de 200 páginas, y se
estructura en 13 capítulos, más otro de Bibliografía
y un último de Apéndices, en los cuales se exponen tanto los
aspectos lógicos, físicos y del hardware de las tarjetas como
de sus equipos lectores. Además, en ocasiones se estudian otros aspectos
vinculados sólo tangencialmente con estas herramientas, como por
ejemplo un capítulo dedicado a la criptografía (por cierto,
el más extenso, con diferencia, de todos: 40 páginas frente
al promedio de los restantes que se sitúa en torno a las 10) introducido
a contrapelo, parecería que más con fines de relleno que por
su necesidad para la comprensión de las tarjetas y su mundo.
En general la exposición es clara y concisa, aunque en ocasiones,
que en su momento se irán exponiendo, se trasluce una redacción
apresurada que hace a algunos apartados (pocos, eso sí) de difícil
lectura. Finalmente, también se debe reseñar que la ordenación
de los capítulos, salvedad hecha de los cinco primeros, parece hecha
sin motivo, y así no se encuentra razón aparente para la posición
del dedicado a la criptografía, ni de los dedicados a los terminales
lectores, etc.
Entrando ya en sus capítulos, el primero, Tipos de tarjetas,
es una muy concisa (de escasas 5 páginas de texto y figuras), clara
y oportunamente ilustrada introducción a estos instrumentos. El siguiente,
Características físicas y eléctricas de las tarjetas,
repasa las dimensiones normalizadas de los distintos tipos de tarjetas y
las coordenadas de sus puntos de contacto eléctrico -también
normalizadas o en trance de ello- y las tensiones de alimentación
correspondientes. El capítulo tercero, La comunicación
entre la tarjeta y los dispositivos externos, de mayor calado que los
precedentes, expone el protocolo de transmisión más importante
de los contemplados por ISO, con detalles propios de un manual de especificaciones,
que harán la delicia de los interesados en la construcción
de tarjetas. El cuarto, El sistema operativo de las tarjetas inteligentes,
repasa los tipos y características de los ficheros presentes en las
tarjetas, y es seguido del titulado El juego de instrucciones, en
donde se estudia una selección de las órdenes recogidas en
las normas internacionales. El tratamiento extremadamente sucinto -tan sólo
siete páginas-, junto con una redacción a veces embarullada
-singularmente en los dos últimos apartados- hacen de esta sección
una de las menos afortunadas de la obra.
Si los cinco primeros capítulos glosados se centraban en las características
genéricas de cualquier tarjeta, los siguientes contemplan el mundo
en el que éstas se desenvuelven, desde los servicios y aplicaciones
en los cuales desempeñan un papel activo, a sus equipos lectores
y grabadores, pasando por las técnicas de cifra. Así, el sexto,
Tarjetas para pagos en cabinas de teléfonos, estudia detenidamente
este tipo muy generalizado de tarjetas y sus lectores, incluyendo un apartado,
el sexto, donde el lector interesado y aficionado a la electrónica
(alguno con motivos poco confesables) aprenderá a diseñar
y fabricar sus propias tarjetas.
Los dos siguientes, séptimo y octavo, se consagran al diseño
de terminales lectores y las características de los existentes en
el mercado. En el primero, nuevamente nos encontramos con un exposición
amplia y clara, ilustrada con oportunos gráficos, que debería
permitir al lector aficionado la fabricación de su propio lector,
mientras el segundo, Terminales lectores existentes en el mercado,
describe algunos lectores y kits de desarrollo de aplicaciones disponibles
comercialmente. Lamentablemente, los autores no valoran ni comparan los
productos que comentan.
El capítulo siguiente, singular en el contexto del trabajo, lleva
por título: Criptografía aplicada a las tarjetas inteligentes,
y realiza un rápido repaso a esta disciplina (a pesar de que la extensión
suponga el 20% de la total del libro) y sus fundamentos matemáticos,
lo que constituye un esfuerzo desproporcionado, aunque muy loable, habida
cuenta de los objetivos del libro. El discurso es clásico y su aportación
más significativa es la síntesis realizada, que ha permitido
comprimir en 40 páginas la disciplina citada (incluyendo los conceptos
matemáticos imprescindibles, algunos algoritmos notables de clave
secreta y privada, otros de funciones hash, ídem de firma digital,
etc.). Por el contrario, adolece de una cierta imprecisión en algunas
definiciones, particularmente en el apartado de Matemáticas básicas,
debido sin duda a los apremios editoriales.
El capítulo diez, Monedero electrónico, se detiene
más a pesar de su nombre en el dinero electrónico
que en las tarjetas que lo instrumentan. En particular, el apartado 10.3,
dedicado a este medio de cambio, es una amplia introducción al mismo,
frente al cual el resto de los apartados preocupados por aplicaciones
comerciales o proyectos de investigación tienen un menor valor.
El siguiente, Integración de las tarjetas en la plataforma Windows,
presenta con gran concisión (en menos de seis páginas) los
trabajos para normalizar la interfaz entre los lectores de tarjetas y los
sistemas basados en ordenadores personales. Aunque interesante para los
neófitos, dado su magro contenido sólo tendrá, para
los más, carácter meramente informativo.
También escasa sustancia presenta la sección que sigue dedicada,
según su título, a las tarjetas en el ámbito GSM, aunque
se explaye más en este último que en aquellas. Finalmente,
la última, Proyecto de tarjeta inteligente ULL, es una memoria
de la implantación de la tarjeta inteligente en la Universidad de
La Laguna, sirviendo por ello de ejemplo práctico para aquellos que
piensen instaurar en sus empresas un sistema de gestión basado en
estos dispositivos.
En resumen, una obra interesante, sobre todo por carente de similares en
nuestra lengua, y que servirá de ilustración a los interesados
en la seguridad y, por ende, en este dispositivo, la tarjeta inteligente
o de circuito integrado, tan útil para la misma. |