|
|
| Juan
Miguel Ramos Escobosa, Socio responsable en España de la Unidad de
Gestión de Riesgos Informáticos -Technology Risk Consulting-
de Arthur Andersen |
Las
empresas han de convertir la necesidad de la seguridad informática
en ventaja competitiva y atreverse a divulgar el cumplimiento de normas
|
| Doctor
Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad Politécnica
de Madrid, y CISA (Certified Information Systems Auditor), Juan Miguel Ramos
Escobosa es, sin duda, uno de los profesionales de nuestro país con
más dilatada trayectoria en las actividades de auditoría informática,
evaluación de seguridad y riesgos informáticos en los negocios.
Al frente de una de las unidades especializadas de más larga historia
en España, este experto de Arthur Andersen ha sido siempre fiel a
sus ideas, forjadas en el campo de batalla de nuestro no precisamente fácil
mercado.
|
|
|
¿Qué se entiende en Arthur Andersen por seguridad en tecnologías
y en sistemas de información y comunicaciones?
La seguridad no es un estado, sino un proceso, y como tal proceso
requiere organización, personas, procedimientos... La seguridad,
es decir, el proceso de seguridad, debe ser acorde con normas de amplio
reconocimiento, como por ejemplo el Código de buenas prácticas
para la gestión de la seguridad de la información, BS 7799,
que como sabe ha sido aceptado por ISO. Si se estudia detenidamente este
estándar, muy estructurado y sistemático, no por ser breve
deja de contener verdades como puños.
¿Considera que la realidad actual ha introducido algún
cambio cualitativo en la seguridad TIC que realmente la diferencie de
la imperante en otras épocas?
Las necesidades de la seguridad han ido cambiando a lo largo del
tiempo. Hoy, por ejemplo, es necesario dotar a los servicios de una disponibilidad
24x7, cosa que hace años no sucedía, puesto que se trabajaba
en un escenario muy diferente. Considero, también, que en España
la aparición de la legislación sobre tratamiento de datos
de carácter personal, permite establecer un antes y un después
en el mundo de la seguridad.
Por otra parte, las comunicaciones avanzadas, y en especial las redes
IP, están protagonizando una de las revoluciones más significativas
en el escenario de la seguridad técnica. Mucha gente habla de servicios
de confidencialidad e integridad de mensajes, o de identificación
y autenticación de usuarios, antaño circunscritos estrictamente
al entorno profesional de las TIC.
De los riesgos en los negocios, ¿cuáles específicamente
están conceptuados en Arthur Andersen como de seguridad TIC?
Arthur Andersen dispone desde hace años de un modelo evolutivo
de riesgos de negocio muy exhaustivo. Los tres grandes grupos de riesgo
recogidos son los de entorno, los operativos y los de la información
para la toma de decisiones, y en el corazón de todos ellos se identifican
cinco riesgos tecnológicos: los tres tradicionales de integridad,
disponibilidad y confidencialidad, uno de infraestructura y uno de relevancia.
La relevancia en un concepto esencial. Significa que la que información
que debe protegerse es aquella importante para el negocio.
¿Se aplica correctamente este concepto en las entidades?
Se aplica poco.
De los riesgos de seguridad antedichos, ¿cuáles
le parecen más críticos?
Personalmente opino que los que afectan a la integridad de la información.
Por serle sucinto: si la información no es íntegra, todo
lo demás sirve de bien poco. De lo que se trata en última
instancia es de que la información tenga garantías de integridad
y, por extensión, sea fiable.
¿Cuántos expertos prestan sus servicios actualmente
en la Unidad de Gestión de Riesgos Informáticos de Arthur
Andersen, y cuántos lo hacen específicamente en el epígrafe
de seguridad TIC?
Somos cerca de cien profesionales trabajando en la gestión
de riesgos tecnológicos, la mayor parte de ellos en seguridad.
¿Han experimentado en la Unidad un crecimiento de actividad
en el ejercicio de 2000?
Sí, de entre un 35% y un 40% en relación con lo registrado
en el ejercicio de 1999, y si no hemos crecido más es porque no
encontramos suficientes profesionales en el mercado.
|
|
|
La
concienciación de todos los usuarios de una organización
es capital para el éxito en todos los niveles de la gestión
del riesgo tecnológico
|
|
¿Estaría de acuerdo con la siguiente afirmación:
los fabricantes de herramientas y productos tecnológicos ponen
a la venta soluciones poco probadas en materia de seguridad técnica,
o que no disponen de las funcionalidades y mecanismos de seguridad que
se necesitan hoy en los negocios?
Hace unos años, el mercado no demandaba determinadas capacidades
y servicios de seguridad en productos de TIC, y sí funcionalidad.
La seguridad, por tanto, era algo marginal y añadido. Últimamente
esto está cambiado, pero hasta que los procesos de calidad en
el desarrollo de software adquieran la madurez necesaria para controlar
adecuadamente el desarrollo de las funcionalidades de seguridad pasará
un cierto tiempo. Digamos que los fabricantes de TIC están precisamente
ahora adaptándose a las demandas de los usuarios. Por otra parte,
quizá la rápida velocidad de los acontecimientos puede
estar propiciando un cierto apresuramiento en el lanzamiento de algunas
herramientas tecnológicas.
A grandes rasgos, ¿en qué debería consistir
el trabajo de un director de seguridad TIC en una organización?
Depende mucho del tamaño de la organización. Las
pequeñas tendrán a la seguridad en el último puesto
de sus prioridades. A medida que la organización crece, empieza
a haber especialización y segregación de funciones, hasta
que se llega a las grandes organizaciones, en las que sí existe
la figura de responsable de seguridad TIC. Su misión es la de
gestionar y marcar las políticas, pero no debería ser
la de administrar. Gestionar consiste en recoger información
lo más automatizadamente posible de los distintos registros,
compilarla, y estudiarla y analizarla. La seguridad, sin duda, debe
formar parte de la gestión empresarial. La otra labor, la de
la administración del día a día de la seguridad,
debe automatizarse con la ayuda de herramientas adecuadas y/o descentralizarse
por áreas, departamentos... etc.
¿Cómo estratificaría las distintas áreas
de trabajo de un departamento de seguridad TIC en una organización
típica?
Así, sin más, creo que sería procedente
una primera división obvia por tecnologías y plataformas:
red, ebusiness, mainframe, Unix, NT, Windows 2000... En todo caso, una
de las funciones básicas que debe tener ese departamento de seguridad,
ya se incardine en su director ya se comparta, es la de conseguir la
uniformidad de las políticas, de los procedimientos y de las
normas de aplicación en los distintos entornos tecnológicos.
Ocurre, sin embargo, que la respuesta de los fabricantes en las diversas
plataformas en lo concerniente a funcionalidades de seguridad, es bastante
diferente.
¿Qué argumentos puede utilizar un Director de
seguridad TIC para convencer a los directivos de departamentos de su
organización con responsabilidades de pérdidas y ganancias
de que han de invertir en seguridad? ¿Asustar?
Es uno de ellos, y que conste que lo ha mencionado
usted. Más en serio le diré que vender internamente
la seguridad con argumentos de ahorro de coste no me parece procedente
en todos los casos. En la gestión centralizada de usuarios, la
sincronización de contraseñas y la entrada única,
por ejemplo, sí se puede argumentar; en la implantación
de una PKI, no. La PKI no genera ahorro de costes, sino que facilita
nuevos negocios.
En ocasiones yo he utilizado el argumento del coste de la noseguridad,
que se concreta en los daños económicos y en los daños
de imagen. No bastante, en mi experiencia no he tenido nunca que justificar
un proyecto de seguridad en base a conceptos como el ahorro de costes
o similares. La seguridad es una inversión, y dicha inversión
debe hacerse con luz y taquígrafos.
Hablemos de mercado. ¿Qué ofrece Arthur Andersen
a sus clientes o posibles clientes en el epígrafe de seguridad
TIC?
Tres valores: primero, conocimiento hace algunos años
a esto se le llamaba experiencia; segundo, método, en decir
la aplicación de ese conocimiento siguiendo unas pautas, una
estructura y una sistematización, y tercero, independencia frente
a cualquier fabricante. Arthur Andersen quiere mantenerse independiente,
aunque admito y me parece defendible que otras compañías
opten por casarse con una buena tecnología. Pero
son modelos de negocio distintos. Arthur Andersen apuesta por la independencia.
Bajo estas premisas, le puedo indicar, más específicamente,
que nuestra oferta en seguridad TIC se centra en tres grandes áreas:
revisión y diagnóstico con emisión de informes
de estado y recomendaciones, diseño de sistemas de seguridad,
e implantación de herramientas e integración de sistemas
de seguridad.
¿Cuáles son las líneas de trabajo en seguridad
TIC que más les están demandando sus clientes?
Aunque seguimos teniendo trabajos en el mundo mainframe, he de
reconocer que hoy ebusiness es la palabra para todo. Descendiendo a
aspectos más concretos, ciertamente hemos registrado entradas
en la creación de sistemas centralizados de recogida de datos
sobre la actividad de la seguridad. Con esos datos se puede obtener
una información de incalculable valor sobre los estados de seguridad
en las redes y sistemas heterogéneos de una empresa. También
tenemos demandas en la prescripción de herramientas tecnológicas,
ya por necesidades puntuales de clientes, ya en el contexto de proyectos
más amplios.
Por otra parte, estamos notando un cierto despertar en el planteamiento
de proyectos de administración centralizada de usuarios, y una
muy importante actividad en la revisión y diagnóstico
de la seguridad de las redes corporativas.
En su opinión, ¿qué distingue a su compañía
de otras que podrían considerarse como la competencia?
Como actitud general, en todo proyecto, además de aplicar el
conocimiento, el método y la independencia que creo nos definen,
procuramos entender lo que en realidad es importante para el negocio
del cliente. Hay otro aspecto esencial en nuestra forma de abordar el
mercado: la focalización. Nuestra Unidad lleva ya muchos años
dedicándose en exclusiva a la gestión de los riesgos tecnológicos.
No somos, precisamente, unos recién llegados.
También es cierto que en la Unidad, desde hace muchos años,
apoyamos y financiamos el estar en posesión del título
CISA y mantenerlo vivo. Es un requisito indispensable para hacer
carrera interna.
|
|
|
|
¿Cuál es el proyecto de seguridad más ilusionante
en el que ha participado Arthur Andersen en España en los últimos
tiempos?
Hay varios. En algunos nuestra misión consiste en diseñar
la seguridad de negocio desde cero; me estoy refiriendo a star-ups B2B
centradas en mercados digitales orientados a los sectores de finanzas,
construcción e industrial...; en otros, nos encargamos de renovar
la seguridad de una gran organización que aunque ya dispone de
sistemas de seguridad, quiere modernizarse. En este último caso
disponemos de referencias en el sector bancario y en el de telecomunicaciones.
Hay otros proyectos, quizá menos ilusionantes pero, sin duda, más
numerosos, que tienen por finalidad retocar áreas de la seguridad
ya existente en una organización para mejorarla.
¿Cómo cree que conciben o entienden la seguridad
TIC los directivos de áreas económicofinancieras,
jurídicas, comerciales, de marketing, de auditoría y de
TIC..., en una organización española típica?
Hay actitudes de todo tipo: el que piensa que no le va a pasar
nada porque, básicamente, nunca le ha pasado; el que está
honradamente preocupado e invierte lo adecuado, sin pasarse; el que cree
que está libre de peligro porque dispone, sin más, de herramientas
y tiene una falsa sensación de seguridad; y finalmente el más
peligroso, aquel que cree que está fuera de peligro porque no entiende
de los problemas que lleva aparejados la falta de seguridad, y piensa
que hay otros en la compañía que ya lidian con ese toro.
En el momento en que pasa algo, se suele llevar las manos a la cabeza
y se pregunta: ¿Cómo es posible que haya sucedido
esto?..., cuando a lo mejor él fue quien en el pasado cortó
el presupuesto de inversión en seguridad.
No hay duda: la concienciación de todos los usuarios de una organización
es un aspecto capital para el éxito en todos los niveles de la
gestión del riesgo tecnológico. Al respecto tengo que romper
una lanza a favor de los directivos informáticos, ya que, en mi
experiencia, constituyen el colectivo profesional que suele estar más
concienciado en la materia que nos ocupa, independientemente de que aborden
o no proyectos.
En los tiempos que corren, las actividades mercantiles (productos
y servicios) relacionadas con la seguridad TIC van muy bien. Algunos opinan
que como nunca. ¿Cree usted, al margen de los datos estadísticos
al uso sobre crecimientos, que este es un fenómeno pasajero?
La seguridad no es una moda: está para quedarse. Hay dos
factores detonantes, uno global, que es el ebusiness, y otro local, la
existencia de la Ley de protección de datos personales y del Reglamento
de medidas de seguridad. He de añadir que la protección
de datos personales está calando no sólo en Europa, sino
también en el mundo americano. Canadá ha dado unos pasos
muy significativos al respecto, al igual que Argentina. En EE.UU. está
costando más, pero es una cuestión de tiempo.
¿Le parece muy difícil de cumplir, cuando no imposible,
algún mandato del Reglamento de medidas de seguridad para algunos
Responsables de Ficheros de titularidad privada que operan en España?
La seguridad TIC, antes de la publicación del Reglamento,
era un páramo, con excepción de algunas grandes entidades
que ya tenían una organización relativamente bien montada.
El Reglamento es un texto de exigencia media y genérico, a fin
de que el paso del tiempo no lo deje obsoleto. ¿Hay algunos mandatos
más difíciles de cumplir que otros? Sí. ¿Hay
mandatos difíciles de cumplir? Sí, en función de
la tecnología, del estado de la tecnología y de las organizaciones.
Las grandes tienen dificultades debido a la gran cantidad de ficheros
que han de proteger y de los datos personales que tratan.
¿Qué opinión le merece el papel de la auditoría
obligatoria en el contexto del Reglamento de medidas?
No hace sino extender también a este ámbito la filosofía
tradicional de revisión independiente para mejorar. En lo referente
al plazo máximo, dos años no me parece mal. Sí conviene
planificar a conciencia el momento en el que se va a afrontar esta auditoría
específica. Esta decisión no es trivial.
Una última pregunta: si un responsable de fichero de
titularidad privada decide encargar la auditoría reglamentaria
a profesionales externos, ¿cree que es más adecuado que
en cada ocasión la contrate a compañías especializadas
distintas?
Creo que es correcto que la encargue a compañías
especializadas. Se gana en independencia, actualización tecnológica,
etc. Sin embargo, no tengo tan claro que el cambiar de compañía
especializada cada vez aporte algo. Si trazamos un paralelismo con la
auditoría financiera, las compañías no cambian de
auditor todos los años, más bien, justamente, todo lo contrario.
|
|
Texto:
José de la Peña Muñoz
Fotografía: Jesús A. de Lucas
|
|
 |