|
La campaña
de declaraciones IRPF y Patrimonio 2000 de este año parece haber
sido un verdadero éxito. Con anterioridad al 20 de junio, plazo
para la entrega de las declaraciones positivas, la Agencia Tributaria
había recibido 380.873 declaraciones a través de Internet1,
lo que supone tres veces más que en la campaña anterior,
donde fueron 115.244 las presentadas2 por ese sistema, según
datos de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
La conveniencia del sistema para el ciudadano es clara; el 50% de las
presentaciones telemáticas se hicieron en horario de tarde o noche
y el 10,5 % se realiza durante los fines de semana, en ambos casos la
administración física tradicional está cerrada a
«cal y canto». Además de poder realizar las operaciones
cuando al contribuyente le viene bien, el sistema telemático elimina,
o al menos disimula, la necesidad de tener que hacer colas para cumplir
con el erario público.
En cuanto al número de diferentes agentes que ya están acreditados
ante la Administración tributaria para estos fines, el número
de certificados ha pasado de ser 17.566 en la campaña de 1999 a
61.015 en la del 2000 lo que supone un crecimiento del 347 por ciento.
Todo esto está muy bien pero en esta campaña se ha incluido
un nuevo servicio de la AEAT: la emisión de certificaciones de
haber presentado la declaración mediante estos avanzados sistemas
que aporta Internet. Siendo un usuario convenientemente registrado a través
del correspondiente certificado, podemos solicitar que se nos certifique
que hemos presentado nuestra declaración del IRPF. La solicitud3
se hace a través de la web de la Agencia y, curiosamente, te dicen
que «estará disponible en la opción de Recogida transcurridos
dos días laborables.»4
|
Los
certificados se recogen también a través de la web5,
y lo que uno se encuentra cuando lo hace es un formulario en HTML que puede
imprimir y en el que se indican los datos de la «etiqueta» del
contribuyente y la constancia de haber presentado la declaración
correspondiente, la fecha y hora a la que se emite el mencionado certificado
y un «Código Seguro de Verificación de la Expedición»
seguido de una sobrecogedora secuencia de ocho bytes en hexadecimal y eso
es todo.
¿Cómo es posible? ¿No tenemos perfectamente identificados
a los contribuyentes? ¿No conocemos todos al servidor de la Agencia
Tributaria6? Entonces, ¿por qué no va firmado el
mencionado certificado HTML? ¿De que me sirve un sigiloso número
en hexadecimal que no entiendo? ¿Cómo puedo comprobar que
lo que imprimo o guardo es realmente un documento firmado por la AEAT y
que, en el futuro, me puede defender de falsas acusaciones por parte de
ésta?
Mientras que las declaraciones van adecuadamente firmadas por el ciudadano,
las respuestas de la Administración llevan una especie de código
autenticador de mensajes (MAC) que sólo ellos saben generar y verificar,
convirtiéndose, de este modo, en «juez y parte» en el
caso de que la AEAT termine solicitando pruebas de haber presentado la declaración.
¿Por qué la Administración Española no se atreve
a firmar digitalmente? No lo sé.
SISTEMAS DE NOTIFICACIÓN Y ENTREGA CERTIFICADA DE DOCUMENTOS
El hecho de que se haya puesto en marcha tímidamente este servicio
pone de manifiesto que el denominado e-Government necesita de sistemas de
notificación y entrega certificada de documentos para poder funcionar.
Los elementos y tesis básicas que describen a estos sistemas son:
1. Todos los agentes deben estar convenientemente identificados y entre
ellos deben existir vínculos de confianza, libremente asumidos, que
permitan la aceptación mutua de identidades.
2. Todos los prestadores de algún tipo de servicio a la comunidad
de usuarios deben tener públicamente definida y accesible su «deontología
» en forma de un documento en el que se defina su política
de actuación, los procedimientos que sigue y, en su caso, las responsabilidades
que asume en el ejercicio de sus actividades.
3. Debe haber autómatas que actúen como «Notarios Ciegos»
que participen en cada entrega o transferencia documental entre el destinatario
y remitente de un envío digital, aportando su testimonio independiente
para obtener el no-repudio de la transacción. |