Las
primeras medidas que se consideran cuando se desea proteger cualquier bien
frente a alguna amenaza son las de prevención, que tratan de evitar
la materialización de dicha amenaza es decir, el ataque
o, si ello no es posible, que el mismo ni siquiera penetre el sistema de
defensa. Sin embargo, también es sabido que, siendo cualquier medida
de seguridad vulnerable, no es prudente confiar toda la protección
a un único tipo de medidas. Por ello, se instrumentan comúnmente
en segundo lugar otros tipos adicionales de medidas, entre las que
sobresalen las de detección.
Naturalmente, todo lo dicho es también aplicable a la seguridad de
los sistemas de información, hoy en día conformados en redes
de ordenadores. Prueba de ello la tenemos en la atención que en los
últimos años suscita la detección de intrusiones, basada
ordinariamente en sistemas así denominados, y usualmente abreviados
por sus siglas en inglés, IDS (Intrusion Detection System).
Y es que, en efecto, si durante la época de rauda expansión
de las redes de ordenadores los años iniciales de la pasada
década de los noventa el interés de los profesionales
de la seguridad se ceñía a los cortafuegos sistemas
de prevención, en el presente, y ya desde hace algunos años,
su punto de mira se ha desplazado sin que ello suponga una minusvaloración
de los cortafuegos a los sistemas que motivan el libro que reseñamos,
en otras palabras, a las medidas de detección.
Lógicamente, ello no podía dejar de notarse en la bibliografía,
que así está viendo aparecer numerosos manuales centrados
en estos sistemas, uno de los cuales es el que nos ocupa en esta ocasión.
El libro, de título en castellano: Detección de Intrusos,
es traducción de la segunda edición (aparecida en el año
2001) de Network Intrusion Detection. An Analyst´s Handbook., escrito
por dos profesionales de amplia experiencia en la protección de redes:
Stephen Northcutt y Judy Novak, y publicado por la editorial Prentice Hall.
Redactado desde la amplia experiencia acumulada por sus escritores, en el
volumen encontrará el lector una abundantísima colección
de ejemplos y situaciones reales, así como detallados consejos de
cómo interpretar los registros obtenidos mediante variadas herramientas
de análisis (cuyo funcionamiento también se pormenoriza),
casi siempre desarrolladas para el mundo Unix, aunque ocasionalmente también
para plataformas NT. Igualmente, se hallarán numerosas y diversas
medidas de seguridad no sólo, aunque principalmente, de detección,
sino también de prevención, y técnicas de gestión
y respuesta ante incidentes.
Pero, esbozado el contenido y entrando ya en la crítica, lo primero
que sobresale en la obra es el público (lector) objetivo, constituido
evidentemente por profesionales de la seguridad que desarrollan su quehacer
en la protección de redes. Ello se pone de manifiesto en la muy reseñable
exhaustividad tanto en amplitud como en profundidad con que
se contempla la materia, que será de utilidad y hará las delicias
de los dedicados a la seguridad de la redes, y a buen seguro les ilustrará
en situaciones a las que se enfrentan cotidianamente. Naturalmente, esta
misma minuciosidad en el tratamiento, hará la lectura de muchas de
sus partes tediosa a aquellos otros expertos más generalistas o especializados
en otros campos, de los muchos, que conforman en el presente la seguridad.
La segunda nota a destacar, positivamente, es la actualidad de los ataques
que describe, las herramientas de detección que presenta y los procedimientos
de análisis y obtención de evidencias que detalla. Y es que,
si bien a cualquier libro escrito en un cierto año (en el que nos
ocupa, el 2001 en su versión original) se le debe suponer siquiera
meses más tarde dicha puesta al día, ello no siempre
ocurre, y a menudo nos hemos encontrado, en estas mismas recensiones, publicaciones
ya obsoletas el mismo día de su aparición en las librerías.
Finalmente, y aún en el haber, cabe ponderar la ajustada extensión
y claridad expositiva con que se presentan los protocolos básicos
de Internet en los capítulos primero y segundo. Y lo mismo cabe decir
de los primeros apartados de los capítulos tercero, cuarto y sexto
(de nombres respectivos: Fragmentación, ICMP y DNS), en los que se
tratan los protocolos y servicios de dicha red, que son en ocasiones el
objeto y otras veces el medio de los ataques a la red de redes.
Sin embargo, y ya en el debe, es manifiesta la falta de estructuración
de la obra, cuya exposición hubiese resultado más sistemática
y didáctica de haberse articulado en dos o tres grandes bloques temáticos,
en los que se hubiesen podido enmarcar los capítulos que la componen.
De otro modo, como ha ocurrido, queda una mera yuxtaposición de los
mismos (de hasta 22, que no menos la componen) sin engarce ninguno entre
ellos. Y aún más, con algunos aspectos (como los ataques smurf,
Trinoo, TFN, etc) estudiados en diversas partes. De esta forma, la obra
peca de una vasta acumulación de conocimientos bastante parecida
a un totum revolutum, muy interesante sin duda para el público
al que va destinada, pero difícil de asimilar aun para éste.
Por otro lado, y en este mismo orden de aspectos mejorables, se debe citar
la labor de los traductores, cuestión ésta reiteradamente
señalada en estas mismas líneas en las obras dobladas a nuestra
lengua. Y es que la amplitud alcanzada, en el momento actual, por la disciplina
de la seguridad hace que sean muchos los matices singulares de los términos
usados en la misma, lo que precisa de traductores no ya expertos en informática
sino en seguridad. Esta carencia de conocimientos específicos en
la disciplina queda notoriamente patente desde el mismo prefacio del volumen.
En síntesis, es una obra muy notable (se diría que imprescindible)
para los analistas de seguridad en redes que, sin embargo, hubiese resultado
mucho más provechosa para los mismos de haber estado mejor estructurada.
De esa manera, además, hubiese sido de lectura recomendada no sólo
para dichos profesionales, sino también para cualquier otro de la
seguridad, independientemente de su campo de trabajo. |