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El
argumentario de todo pelaje para abortar estas iniciativas ha venido descansando
en lo de siempre: dilación temporal interminable de los proyectos
en su implantación, cobertura insuficiente de plataformas, aplicaciones
y creaciones in house, y, por supuesto, costes desorbitados.
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LUIS
G. FERNÁNDEZ
Editor
lfernandez@codasic.com |
Esta
revista ha sido testigo de los diferentes intentos que a lo largo del tiempo
ha llevado a cabo la industria de seguridad TIC por proponer al mercado
soluciones capaces de satisfacer en un grado aceptable las expectativas
demandadas por las organizaciones usuarias. Si bien es verdad que, dado
lo colosal del empeño, las primeros intentos resultaron muy frustrantes
(pongámonos a finales de los años 90), ya en las puertas del
tercer milenio las cosas empezaron a enderezarse. Las organizaciones más
madrugadoras acometieron los primeros proyectos de envergadura arrojando
saldos más positivos que negativos. Hoy, ahora, las expectativas
parecen más nítidas y esperanzadoras. Viene esto al caso porque
la gestión centralizada
y automatizada de la seguridad corporativa ya no debe plantearse como una
opción temeraria y de final incierto. Los principales peros
antaño esgrimidos que disuadían la asunción de este
reto parecen haberse terminado. La industria proveedora, entonando en lo
que le concierne su mea culpa, ha madurado sensiblemente sus
propuestas y así lo han corroborado las cientos de empresas que en
todo el mundo España, incluida han logrado llegar a buen
puerto. Los necesarios refinamientos se están produciendo y de esta
manera, cuestiones nucleares como el coste, los plazos de instalación
o la cobertura se han solventado suficientemente. Así lo han entendido
los principales suministradores de este tipo de soluciones, que, ahora sí,
la creciente y exitosa aceptación del mercado les ha abocado a tomar
posiciones por el dominio de este segmento de la protección. Baste
recordar la iniciativa QuickStar de BMC para que su Control SA reduzca drásticamente
el impacto de su implantación en los primeros estadios del proyecto,
la recientísima compra de Access360 (y su versátil enRole)
por parte de IBM para dar la máxima carta de naturaleza a Tivoli
Sofware, la escisión de la unidad de seguridad propietaria del SAM,
Systor de su empresa matriz (¿hay segundas intenciones?) o la visión
global de Computer Associates con sus eTrust. |