| Las
aplicaciones propias o desarrolladas ‘en casa’, que representan
el activo usualmente más importante de todos los que componen las
TIC en cualquier organización, se desarrollaron en tiempos arcanos
en los que el directorio LDAP, si existía, era mera curiosidad, y
en los que conceptos ahora bien establecidos, como los modelos de roles,
los sistemas distribuidos de control de accesos, o los esquemas de autenticación
más allá del consabido identificador y contraseña,
apenas se conocían. Ahora que tanto se habla de “Gestión
de Identidades” (GI) como una, al menos, filosofía de gestión
que las organizaciones están dispuestas a asimilar, la pregunta es:
¿qué retos presenta el parque de aplicaciones propias a la
hora de su integración, junto con otros sistemas TI estándar,
en una hipotética plataforma de GI? |