LA PROTECCIÓN DE FIERABRÁS


Para quienes deambulamos habitualmente en el mundillo, no nos rechinan dos de los términos más clásicamente asociados a la seguridad TIC: cifrado y autenticación. Paradójicamente, al ciudadano no versado y a los ‘especialistas’ no legos del sector de la protección es costumbre que se les traben la lengua y el cerebro cuando han de pronunciar y procesar, respectivamente, el significado de dichos palabros.
Lo cierto es que ambos conceptos son hoy por hoy el soñado paradigma de la seguridad de Fierabrás para todos los males que aquejan a la moderna sociedad de la desprotección, la sustracción y el timo digitales.

  
LUIS G. FERNÁNDEZ  
Editor  
lfernandez@codasic.com  
Con ser, como son, nucleares para el buen devenir de la sociedad electrónica, no se han dejado querer y mucho menos entender. Han venido siendo maltratados e incomprendidos, tanto por una torpe política de los oferentes de tecnologías que las implementan e incorporan –al hacerlas ortopédicas y complejas– como por los usuarios, temerosos de que un algoritmo con tres letras echase al traste con sus activos digitales.
Con todo, quizá esté próxima la hora de que pueda desactivarse el permanente excepticismo de todos aquellos defraudados que han venido siendo testigos de los sucesivos fracasos de su instauración masiva.
Parece que esta vez sí hay atisbos para ser optimista. Un servidor así lo piensa. He aquí tres botones de muestra:
1º) Los bancos Barclays y Lloyds se han decidido a acometer este año despliegues de más de 500.000 unidades de artefactos hardware –tecnología PINsentry– para sus clientes –no necesariamente preferenciales– de banca en línea; 2) En EE.UU., ASI Computer Technologies ha sido el primer fabricante de notebooks en incorporar funcionalidades de cifrado –Seagate– en sus dispositivos. 3) Cisco y RSA avanzan lo que será habitual a medio plazo: rúbrica de un acuerdo para simplificar el despliegue y la gestión de cifrado en las redes de almacenamiento.
Los tiempos cambian mal que les pese a los ‘encriptados’, que “habrán de salir de la cripta” y ahora sí, zambullirse y asumir el cifrado de verdad. Y, también por supuesto, plantar cara a la autenticación de pacotilla que hasta ahora se ha estado ofreciendo –honrosas excepciones al margen–, por ahorrarse unos milloncejos. Si esto sigue así, tal vez llegue el momento de celebrarlo, y qué mejor manera que coreando la sociedad al unísono ¡Marchando un doble de autenticación! Algunos riesgos actuales se mitigarían.


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