Explotación de las debilidades
Deben, además, tener las competencias necesarias para interactuar fluidamente con todas las áreas del banco, con proveedores de la entidad, con clientes y con entes externos, velando para que no se lleguen a explotar las debilidades de los procesos de negocio y del sistema.
En armonía con lo dicho sobre las funciones de esta área de seguridad, y considerando que por mucho que nos esforcemos no será posible reducir el riesgo a cero, debemos estar preparados de la mejor manera posible, para hacerle frente a aquellos eventos que pudieran vulnerar la seguridad de la entidad.
Esto implica contar con especialistas forenses, conocedores de las normas que regulan la actividad, capaces de obtener, preservar y presentar, de manera adecuada, la evidencia digital, así como de interactuar eficazmente con las autoridades judiciales.
Dichos especialistas deben evaluar e implementar herramientas y procedimientos con el fin de lograr procesos óptimos de investigación que permitan, realmente, resolver los casos de fraude, violación de políticas de seguridad o cualquier otro tipo de delito que pueda afectar a la entidad.
Estas actividades se deben complementar mediante la participación en grupos de trabajo, asociaciones sectoriales a nivel nacional e internacional y foros que permitan a los bancos compartir, con desprendimiento y sin prevenciones, conocimientos en materia de seguridad, vulnerabilidades, efectividad de los controles implementados, buenas prácticas adoptadas y resultados de la gestión de los riesgos, así como contar con repositorios de información especializados sobre el tema y bases de datos de eventos ocurridos dentro y fuera del país, esto es, participar en un análisis estratégico a nivel global. Porque “Lo que es, pues, de gran importancia en la guerra es combatir la estrategia del enemigo” (Sun Tzu, El arte de la guerra).
En definitiva, esta nueva estructura debe ser la encargada de definir unos estándares sobre los que construir su estrategia de seguridad, y dotar a la organización de instrumentos básicos para la adopción de medidas en permanente evolución, y ello, siempre apuntando a los más altos estándares sobre la materia, a las mejores prácticas, y a la adopción de los procedimientos y los avances tecnológicos que ayuden a contrarrestar efectivamente la inseguridad, resumido en tolerancia cero frente a la inseguridad y el fraude.