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Recién vuelto de León, tras haber constatado el tirón y la buena salud de ENISE, ese encuentro de la industria de seguridad en España que desde hace tres años promueve INTECO, un servidor empero lo ha hecho algo preocupado. Ciertamente, de lo oído en esta ya consolidada cita, el asunto que más acaparó la atención de los asistentes fue el del DNI electrónico. Sin duda, al amparo del ideario programático conferido a esta cita de 2009 –el de la innovación tecnológica en seguridad TIC–, el encuentro efectivamente se hizo eco preferencial del citado DNIe. Discursos, ponencias, paneles, charlas de pasillo, en todas ellas el singular y mediático asunto protagonizó los más encendidos debates, bien es verdad que mayormente envueltos en una descorazonadora pátina de déjà vu. El asunto no comenzó bien. El mismísimo Francisco Ros, Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información, dejó atónita a la audiencia –ésta sí, sabedora de la realidad– al afirmar en su discurso inaugural, en lo que sin duda fue una errata, que “...casi la mitad de las empresas españolas ya hacen uso del DNI electrónico”. |
LUIS G. FERNÁNDEZ Editor lfernandez@codasic.com |
Esta errónea percepción de la realidad, más allá de la anécdota, no hace sino confirmar que este trascendental tema se sigue abordando indebidamente por parte de los agentes a quienes se les ha encomendado darle un sentido útil a su existencia. Y tampoco, por cierto, deja en buen lugar a la caterva de agentes de todo pelaje –asociaciones, plataformas, consejos, clusters...– cuya flagrante inoperancia en estos últimos cuatro años ha impedido enderezar este desatino.
Más allá de los elogios, sin duda merecidísimos, de que es acreedor el Cuerpo Nacional de Policía por haber hecho los deberes, pergeñando y poniendo en circulación un proyecto pionero, descomunal y ejemplarizante, como es el del DNIe, surge la constatación de que los restantes agentes concernidos (Mº de Industria, Comercio y Turismo y red.es, mayormente) siguen sin hacer los suyos, principalmente por dos razones: han sido incapaces, tras cuatro años desde su alumbramiento, de haber tenido tiempo para acercar atinadamente a la sociedad este hito, propiciar la creación de aplicaciones que den sentido al DNIe y promover su uso entre la población; y, por otro, de crear un clima de cultivo para que la industria concernida, modesta pero deseosa de avanzar e implicarse, no continúe dando palos de ciego –como claramente se evidenció en los paneles y presentaciones en ENISE, en los que los participantes acusaron no poco desconcierto por carecer de pautas y referencias a los que orientar sus esfuerzos de innovación y actuación en esta materia–. Causa asombro que este maltrato a un proyecto paradigmático exima de culpas aparentes a sus ‘inhibidores del no uso’ con la coletilla de que aún no se había alcanzado la masa crítica para hacerlo realidad. Lo hemos escuchado estos últimos cuatro años. ¿Por qué 14 millones sí y 12, 10 ó 6 no? ¿Quién y cómo se reparará el daño hecho ya a catorce millones de ciudadanos españoles poseedores de un DNIe mal informados y con telarañas en sus chips? Ahora ya no basta con invertir por invertir una decena larga de millones de euros para tratar de descubrir ideas felices para acelerar el uso masivo del DNIe y regalar miles de lectores de procedencia oriental. Hace falta coordinación, receptividad e imaginación. ¿Sabrán dónde buscarlas y aplicarlas? |
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